He encontrado en mi zona dos nuevos nidos de Cataglyphis ibericus, y he observado con sorpresa que en ambos casos la entrada carecía totalmente de amontonamiento de restos de cadáveres. De otros años, en que reconocía inmediatamente los nidos de esta especie por dicha característica, creía que era una constante. Y no es así, e ignoro si corresponde a una determinada fase de la colonia o a la disponibilidad de alimentos, ya que ambos nidos se encontraban rodeados de menos nidos de Messor. Uno de los nidos tenía doble entrada.
La verdad es que es un espectáculo, por lo extremo de la situación, observar a estas Cataglyphis a las 14.30, a más de 40º centígrados, corriendo incesantemente a todo lo largo de una hectárea de terreno árido y despoblado. Le viene a uno, sin tardar, la noción misma de la evolución. He aquí una adaptación fantástica, excluyente. Cuando ninguna otra especie de hormiga, ni casi ningún otro viviente, sería capaz de soportar estas condiciones, aparece Cataglyphis, ocupando un nicho único, con una efectividad precisa; tanto, como su sistema de navegación, modelo en los estudios sobre orientación en himenópteros.
Y un último detalle: en algunas de las fotos, al aumentarlas, vi lo que pueden ser un par de artrópodos mirmecófilos, de aspecto vermiforme, y vinculados a los restos de cadáveres (abajo y a la derecha de la imagen).
