Pues bien, después de unos dos años sin actividad continuada en el foro, le prometí a Rober durante este último maravilloso Taxomara 2013 en Sevilla, donde me he reencontrado con una directiva y nueva sangre perfecta para la AIM, que postearía de nuevo en el foro con el tema de las abejitas. Y es que ahora nos surge un gravísimo problema: el misterio de su desaparición en todo el mundo.
La revista Forbes decía o editaba en un especial del mes de agosto en el cual se enunciaba: EL PLANETA SIN ABEJAS.
Tema candente, inquietante, muy inquietante si se quiere, en los tiempos de la globalización, contaminación con especies invasoras de todos los reinos, animal, vegetal, hongos, etc...., cambio climático, desertización, extinci´çon, incluso la amenazante o alarmante noticia de la FAO (UNESCO) sobre la futura falta de alimentos, la contaminación o la falta de potabilización del agua para surtir a una población mundial cada día más creciente, cada década más densa, más migratoria, diría más, más asfixiante en las grandes urbes y más despoblada en los campos de labor que son fuente de nuestra subsistencia.
La falta de abejas es un paso más en la balanza del catastrofismo a favor del mismo. Y por supuesto me refiero a la escasez de abejas mundialmente reconocida y alarmante por todos los organismos oficiales incluida los pertenecientes a la ONU.
Albert Einstein sentenció en una ocasión: Si las abejas desapareciesen el mundo moriría en cuatro años. Apocalíptico o exagerado, lo cierto es que si estos insectos son, como indican fuentes oficiales, los responsables de un 80% de la polininzación de la flora del planeta, su merma, su pauperización a efectos poblacionales, su apocalíptica extinción, repercutiría de manera enormemente negativa para la vida en el planeta, incluyendo a la vida del Homo sapiens, por supuesto.
Es sabido que la producción mundial de alimentos depende en 1/3 de la labor de las abejas. De su labor polinizadora. Dadas todas las alarmas de su progresiva desaparición, la U.E. instaba (solamente instaba) a proteger la salud de estos insectos con la prohibición de plaguicidas tóxicos como el fluflenoxurón, utilizado en Galicia, por ejemplo en las masas forestales por las industrias madereras. Pero antes de que la prohibición entrara en vigor, los excedentes ya vendidos o que se tenían almacenados se usaron impunemente bajo las miradas distraídas o permisibas de las autoridades "incompetentes".
Pero veamos ¿cómo fue detectado realmente este desastre, este descenso poblacoinal de las abejas? La respuesta es inmediata: el los apicultores. El como un productor sufre la visión fantasmal, desoladora de una colmena totalmente vacía...sin más y de repente. Como una tras otra van quedando desiertas. Los cuidados contra la Varroa destructor no daban frenado la desaparición de enjambres, colonias enteras en todo el planeta.
En los EEUU, esta alarmante situación fue donde se anunció oficialmente por primera vez y donde se descartó que la Varroa destructor fuera la causante, al menos la potencialmente causante de esta desaparición.
Fue entonces cuando en el laboratorio del Centro Apícola de Marchamalo, donde está la sede de una de las mieles con denominación de origen más afamadas de la Península Ibérica: la miel de La Alcarria, en Guadalajara, donde se descubre el mal que está afectando a las abejas: el hongo "Nosema ceranae". Este descubrimiento fue reflejado en la tesis doctoral de la Dra. Encarnación Garrido del equipo del Dr. Mariano Higes en Marchamalo. Este hongo se instala en el aparato digestivo de las abejas y muchísimos abejorros, nuestros grandes polinizadores. El problema es que el Nosema permanece durante cuatro años activo en forma de esporas en el interior del aparato digestivo de las abejas. Y esto se supone que será la clave de la curación de nuestras amigas.
Las abejas llevan haciendo que el hombre fije su atención sobre ellas desde la prehistoria, plasmando su recollección en las paredes de muchísimos refugios de piedra, donde Homo sapiens habitó. Griegos, romanos y otras culturas en África y Asia dejaron constancia de esta labor tan importante para la subsistencia del ser humano. La consideraban una criatura admirable. Enjambres que se establecen alrededor de una reina que es la única que es fértil y pone millares de huevos, cuidada y mantenida por las obreras, rodeada por éstas, sus guardias y los zánganos.
La reina llega a ser tal por los cuidados que las obreras tienen de ella desde que es un huevo escogido, con un tratamiento especial con una alimentación de por vida, que solamente reciben el resto de las larvas de la colonia en sus tres primeros días de vida: La Jalea Real. Esto es lo que hace que aquellos huevos escogidos se conviertan más tarde en reinas.
La vida de las obreras es de 30 a 45 días en primavera-verano, llegando a durar casi tres meses en el período invernal.
Con este corto período de vida el efecto del hongo "Nosema ceranae" hace que muchas colonias lleguen a diezmarse hasta su total desaparición.
Y éste es el gran problema. Su gran poder polinizador desaparece, las flores de muchísimas plantas, incluyendo las que nos sirven de alimento o farmacopea a la especie humana, no producirán fruto y finalmente no sólo las abejas desaparecerán, sino que los ecosistemas se verán ciertamente alterados y la subsistencia del hombre y del planeta tal cual lo conocemos correrá un gran peligro....si es que no lo está ya, pues no hace falta que se extingan todas, sólo con que desaparecieran en un porcentaje elevado, suficiente para establecer un verdadero desastre a nivel planetario ya sería suficiente.
