Pongo las hormigas sobre una planchita de corcho blanco de los de embalar, lo que permite hacerle pequeños hoyos en la superficie para mejor encajar la hormiga cuando molestan las patas o las antenas (tanto en perspectiva dorsal como lateral), o para meterla verticalmente y poder fotografiar la cabeza de frente.
Después, y antes de hacer la foto, coloco encima un papel negro con un agujero en el centro, que es donde va la muestra. Como la hormiga sigue sobre la superficie blanca del corcho, el contraste está asegurado.
Además de la luz incidente de la lupa, añado la de una bombilla de 18 W (de las alargadas de ahorro energético).
La primera foto corresponde a una obrera de Crematogaster scutellaris sin emplear el papel negro. La segunda, cuando se utiliza.
