Ha resultado ser una de las enigmáticas hembras ergatoides, muy escasas en los nidos, de morfología más parecida a las obreras (arquitectura torácica simplificada, sin cicatrices alares), pero de tamaño similar a las reinas y con ovarios bien desarrollados.
Y digo enigmática porque su papel en la colonia sigue siendo un misterio a pesar de los más de 200 años transcurridos desde que Pierre Huber advirtió de su existencia. Ahora sabemos que pueden poner huevos que dan lugar a machos. Nunca se las ha visto copular con machos, pero no se descarta que puedan quedar fecundadas e incluso que puedan sustituir a las reinas. Poseen, como las obreras, una glándula de Dufour cuya histología indica una producción muy activa de la feromona correspondiente (que provoca en las obreras la salida masiva al exterior en la fase previa a la formación de la columna de asalto).
Como dato curioso he podido comprobar que también tienen bien desarrollada la glándula pigidial, de función todavía incierta.
