En los Proceedings of the National Academic of Sciences (PNAS) acaba de publicarse un importantísimo artículo con novedades biogeográficas que refuerzan, creo, lo que decía:
Jest Rust et al -and David Grimaldi- (2010) Biogeographic and evolutionary implications of a diverse paleobiota in amber from the early Eocene of India PNAS 107(43):18360-18365
En los yacimientos de Cambay en la India se ha encontrado un tesoro de 700 artrópodos de 55 géneros y 100 especies diferentes incluidos en 150 kg de ámbar de hace 50 millones de años, de cuando la India era una isla. Entonces era una inmensa placa continental que se había desprendido del África oriental, un continente a la deriva, que millones de años más tarde chocaría con Asia y provocaría el repliegue montañoso que hoy conocemos como la cordillera del Himalaya con su cima del mundo, el Everest.
Pues bien, ¡oh, sorpresa! No se han encontrado con lo que se esperaban. Se esperaba que durante los 100 millones de años que duró el viaje por el océano (a unos 20 cm por año) -desde el África Oriental hasta el sur de Asia-, que su flora y su fauna hubiera evolucionado por su cuenta, dando lugar a numerosos endemismos. ¡Pero! los fósiles del ámbar de Cambay son muy similares a la fauna del sudeste asiático y también tiene afinidades con los del Norte de Europa, Australia y la América tropical.
Los autores, con Rust a la cabeza, apuntan que quizás hubo una larga cadena de islas volcánicas en el borde de las placas continentales que permitieron un constante intercambio de especies y de ahí la poca variación. Bueno, es una teoría. Lo que está claro que los neodarwinistas cada día lo tienen más crudo para defender su paradigma. Millones y millones de años sin prácticamente cambios evolutivos, cuando se supone que la mutagénesis es "matemáticamente" implacable y tendría que haber producido una especiación, una evolución gradual...
Una hormiga que se encontraba atrapada en el ámbar de Cambay (India) de hace 50 millones de años:
Creo mucho más plausibles, ante este descubrimiento, las teorías de Lynn Margulis que dicen que la variación hereditaria que conduce a la novedad evolutiva procede de la adquisición de genomas y que en ese proceso, los agentes del cambio evolutivo tienden a ser organismos plenamente vivos
–microbios y sus relaciones ecológicas– y no tan sólo las mutaciones aleatorias que suceden en su interior. En definitiva, es la fusión a nivel microscópico la que ha conducido a la integración genética y a la formación de individuos cada vez más complejos.
