
Parece ser que el requisito principal de las fotografías que se presentan a concurso es que sean auténticas, que no haya ningún truco. El año pasado lo ganó el abulense José Luis Rodriguez con una foto de un lobo saltando una cerca y el jurado lo galardonó pensando que se trataba de un animal salvaje, pero luego descubrió que era ¡un lobo amaestrado! Total que el húngaro Bence asegura que no domesticó a las hormigas y que se apostó durante horas tumbado en el barro para fotografiar esta espectacular toma. Desde luego tiene mucho mérito captar las diferentes tareas que realizan las hormigas y, además, con la belleza estética de las siluetas a contraluz.
