Un fenómeno que duró un par de días más en el que aún se veían hormigas sobre el suelo de las aceras, pero al que las gaviotas solo iban a predar por la tarde, horas después del mediodía.
Otro caso es el de los vencejos comunes (Apus apus) que en nuestra ciudad y para mi se convierten en el sonido del verano recién estrenado y que aprovechan estas "eclosiones" de hormigas para "ponerse las botas".
